OJO POLÍTICO

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Por: Ramón Frías Frías

•  Violines

.- Cierto que no hay mejoría en lo que refiere a la inseguridad a nivel nacional, pero el conocer este dato es solamente consuelo de tontos, principalmente en la atención de las autoridades a las víctimas del delito de violación.

La información aceptada por los Estados, porque hay muchos casos no denunciados y otros ocultos por las autoridades locales, pero es bien sabido que no puede taparse el sol con un dedo.

Los Estados entregan un informe al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el cual queda de manifiesto que en diez años, la atención a este tipo de delitos es poco menos que nula: entre enero de 2007 y diciembre de 2016 se abrieron 140 mil 344 expedientes por violaciones sexuales en contra de menores y mujeres.

Esta cifra indica que hay al menos doce mil agresiones por año, sin que se vea reducida, con cima en 2011, con 15 mil 746 averiguaciones, sin contar como dijimos antes, los delitos no denunciados.

A lo grave de lo anterior, se agrega el hecho de que los expedientes no se refieren solamente a una víctima, pero todavía peor, que ni los de antes ni los de ahora, han dado la atención requerida. El 37 por ciento de los expedientes se radican en siete entidades.
El deshonrosísimo primer lugar lo tiene el Estado de México, donde hace dos años se emitieron alertas de género y donde suman 25 mil 206 denuncias.

Al Edomex le sigue la Ciudad de México, con nueve mil 620; Chihuahua, siete mil 779; Veracruz, seis mil 557; Chiapas, seis mil 523; Jalisco, seis mil 268; Puebla, seis mil 66 y Baja California, seis mil 21.

El supremo gobierno no desconoce tales cifras, donde queda de manifiesto que las agresiones a las víctimas de violación, proceden de familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos, según un Diagnóstico de Violencia Sexual elaborado por la Comisión Especializada de Atención a Víctimas, dependiente de la Secretaría de Gobernación.

Todavía hay más. Asociaciones civiles señalan que, cada año, al menos 25 mil niños sufren abuso sexual en México; la cifra se basa en los expedientes levantados por este delito, aunque consideran que la cifra está muy por debajo de la realidad, pues estiman que sólo uno de cada diez casos de abuso sexual infantil es denunciado.

Tomando en cuenta que hay 25 mil expedientes anuales y solamente uno de cada diez delitos se denuncia, llega a la conclusión de que existe una escalofriante suma de 250 mil menores agredidos por año, conforma a Guardianes, asociación civil dedicada a la prevención del maltrato y el abuso sexual infantil.

Estudios realizados por Guardianes, revela que el abuso sexual infantil inicia con un adulto como figura de protección, alguien a quien el niño quiere. “De los casos de abuso sexual infantil, 80% se da en la familia, dentro del hogar, generalmente es el padre o la pareja sexual de la mamá o alguna figura paterna: un abuelo, un tío, el hermano mayor o una persona muy cercana a los niños”.

A decir de Guardianes, todos los menores están expuestos al abuso sexual, pero algunas características los vuelven más vulnerables: cuando tienen “una baja autoestima, que tienen poca información sobre la sexualidad; un niño con una personalidad más introvertida, más tímida es más vulnerable a sufrir un abuso que un niño extrovertido, con autoestima más alta. En el fondo, uno de los riesgos principales es tener poca supervisión de un adulto”.

Menores de diferentes niveles económicos pueden vivir un abuso sexual. “Niños de escasos recursos, que además tienen poca cercanía con sus papás, pues tienen que trabajar; niños migrantes, niños de la calle, evidentemente están en situación de riesgo. Pero también los niños de estratos sociales altos que tienen muchos cuidadores: chofer, guardaespaldas, maestro de karate, de inglés, de natación… también los pone en riesgo”.

Guardianes expone que entre seis y ocho años de edad, es la etapa de mayor vulnerabilidad para niños, mientras que para las niñas su etapa de vulnerabilidad es mucho más amplia, alrededor de los 4 a los 10 años de edad.

En tanto, los agresores sexuales tienen diferentes rangos de edad, pero con “un perfil de una persona agradable, simpática, que generalmente se lleva muy bien con los niños. Puede establecer una relación de confianza con ellos. Generalmente pederastas y pedófilos son personas carismáticas, que tienden a ser mucho más lindos, agradables, cálidos, y así se ganan la confianza de los niños”. Con los curas hay claros y abundantes ejemplos.

De los agresores sexuales de niños, 97% son hombres y 3% mujeres. “Cuando la agresión viene de una mujer, deja secuelas mucho más graves en la psique del niño (…) algunas personas que son asesinos seriales, que tienen un problema de perversión múltiple, sufrieron abuso en la infancia por parte de una mujer, generalmente su madre o alguna mujer sumamente cercana a ellos. O sea (…) tiende a ser mucho más grave y a dejar problemas más graves en la vida de la persona”, precisa el informe.

Los menores abusados presentan cambios en su estado de ánimo y conducta. “Hay un cambio drástico de comportamiento en el menor, empieza hacer cosas que antes no hacía. Si antes salía con sus amigos, prefiere retraerse o no salir; empieza a tener síntomas como trastorno de sueño, puede ser dormir mucho o tener en la noche terrores nocturnos o no querer dormir con la luz apagada, tener pesadillas; puede que tenga una regresión en su conducta.

Guardianes señala que en México han encontrado que en estados del sur el abuso a menores ocurre en una situación de incesto, mientras que en el norte hay una situación de abandono, pues los padres se van a trabajar a Estados Unidos y las madres trabajan en las maquiladoras.

Las víctimas de violencia sexual enfrentan otra tragedia si deciden denunciar: a la violencia sufrida deben agregar que no les creen o incluso que las responsabilicen de lo sucedido.

Según expertas en violencia de género, la revictimización de las mujeres que han sufrido violencia sexual es un problema “muy grave” en México, situación que ha  llevado a que de plano prefieran no denunciar.

La revictimización es un tema tremendo en México, porque se da por los prejuicios de los impartidores de justicia, de la policía y de la sociedad en general; y lo que pasa es que en cualquier tema de agresión hacia una mujer, con toda una serie de excusas se busca justificar la violencia de la cual ha sido víctima; y se da en todos los niveles”, dijo Maïssa Hubert Chakour, investigadora de la organización Documenta.

La especialista en temas de violencia de género advirtió que eso implica un grave riesgo para las mujeres, porque manda la señal de que no pasa nada si se ataca a una mujer.

El resultado es que “las mujeres no denuncian, o denuncian pero las  investigaciones no se llevan a cabo,  se dejan abiertas por años, lo que explica los altos índices de impunidad en temas de violencia de género”, indicó.

Nos leemos mañana.

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