OJO POLÍTICO

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Por: Ramón Frías Frías

• Se la rompen

.- Por ser el partido más fuerte del momento en Jalisco, el partidillo fue víctima en fechas recientes, de divisiones entre los cercanos a su líder Enrique Alfaro y su corriente, la cual cada día resiente la pérdida de unión como grupo compacto.

No es igual al momento en el cual el Pope se convirtió en el sucesor de Alfaro en Tlajomulco, porque ahora Alfaro lo trata como uno de sus subordinados, porque la coordinación de la bancada en el Congreso local, pero éste cree que es independiente y le pega al liderazgo de su jefe.

Uno de sus principales negativos, es su jefe de lambiscones Hugo Luna; el alejamiento y desmarque del alcalde zapopano Pablo Lemus, pero principalmente el enojo de “sus” diputados, además de la rebeldía de algunos regidores de Guadalajara.

En Guadalajara se acusa al alcalde de Puerto Vallarta de portarse muy coqueto con el PAN, luego de que el Mochilas desveló su intención de buscar nuevamente la candidatura del partidillo para la presidencia municipal, en tanto Arturo Dávalos quiere reelegirse.

Fuera de todo esto, también el alcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe, ha buscado por todos los medios de segregarse del grupo alfarista, a lo cual se agrega el alejamiento de diputados locales y federales, quienes ya abandonaron el partidillo de Dante Delgado y su líder en Jalisco, Enrique Alfaro.

Dice Hugo Luna que cada día más Alfaro da manotazos, pero la majadería de Alfaro para su coordinador de diputados en el Congreso, mereció respuesta luego de la cercanía de Kumamoto con el gobernador para impulsar la reforma de reducir financiamiento a los partidos políticos en años no electorales.

Alfaro presumió que tuvo que llamar al orden a “sus diputados” para sacar adelante la reforma impulsado por Kumamoto, pero el coordinador de los naranja agria, Ismael del Toro, culpó al gobernador y al jerarca naranja, de ser quienes atrasaron la aprobación de la reforma, al tomarla como asunto personal para posicionarse en los medios de comunicación, batalla que les ganó el gobernador.

Ya encarrerado el Pope del Toro Castro, criticó acremente a los asesores en comunicación de Enrique Alfaro, quienes indujeron al alcalde de Guadalajara, para cometer errores garrafales, como el de llamar basura a diaristas locales.

Dijo el Pope: “Creo que tuvo un mal día posterior a la reforma, inducido malamente por gentes que le asesoran en los temas de comunicación”; y luego confesó que le recomendó a Alfaro “que no se deje mal influenciar por los que no tienen la serenidad de hacer política, los que quieren ganar las primeras planas (de los periódicos)…”.

Antes el diputado Del Toro había reprobado un spot del partidillo, en el cual se acusaba sin pruebas al gobernador Aristóteles Sandoval del desvío de varios millones de pesos, lo cual propició que el tricolor interpusiera una queja ante el Instituto Electoral, a la cual se le dio entrada de forma oficial.

Fue un mentís del diputado del partidillo a su jefe Enrique Alfaro, acerca de quién y la forma utilizada para sacar adelante la reforma al financiamiento de partidos políticos, al asegurar que el tema no lo decidió Alfaro, sino que fue decidido en el Congreso y en competencia con Alberto Uribe, aseguró que “soy el único de los integrantes de MC que le dice a Enrique Alfaro las cosas tal cual…”. Hace unos dos años, en una entrevista de radio, Alberto Uribe me dijo lo mismo.

Uribe y Del Toro son los dos políticos del grupo de Alfaro que han dicho públicamente que no son marionetas del alcalde de Guadalajara y cuando eso sucede, invariablemente Alfaro publica fotos en redes sociales, acompañado de estos personajes y dice que “intentan enfrentarnos”.

Lo que siempre ganaban con los medios, ahora los del partidillo deben compartirlo con Pedro Kumamoto, quien tiene en la mira una diputación federal o la alcaldía de Zapopan, luego de ganar los medios con sus iniciativas para la desaparición del fuero y la reducción del financiamiento público para los partidos políticos.

Sin las millonadas que gastan Alfaro y el partidillo, Kumamoto ganó las planas de los medios nacionales e internacionales, dejando atrás a los principales partidos políticos y solamente una parte le tocó aprovechar al gobernador Sandoval.

Más encabronado que nunca, Enrique Alfaro no solamente llamó basura a diarios de Guadalajara, sino que también en Lomas del Gallo se refirió a Kumamoto como “muchacho”, para luego agregar que el gobernador le vio la cara y que lo traía de adorno para lucirse con él, dado lo cual, “había que ayudarlo”.

Ismael del Toro dijo que Kumamoto a la pregunta de haber sido el autor de la reforma electoral: “No. Pedro tuvo una participación de promoción importante, mediática también. Más que Pedro, creo que la figura que se da de vinculación social con el diputado independiente sirvió mucho de presión. Pedro por sí solo no podría sacar ni una reforma. Creo que tiene una buena capacidad de comunicación y tiene algunas ideas que se comparten desde hace muchos años con nosotros”.

Mucho más inteligente que Alfaro, Kumamoto no ha dicho ni pío acerca de los pronunciamientos del diputado ni del presidente municipal, porque no tiene ninguna necesidad de polemizar; fue batalla totalmente ganada por el joven legislador.

De momento está pendiente la elección del nuevo titular de la Comisión de Derechos Humanos y del Instituto de Transparencia que le corresponde organizar a Kumamoto como presidente de la Comisión de Participación Ciudadana, en lo cual tanto los del PRI como los del partidillo tendrán más cuidado al momento de negociar.

También tienen en contra los del partidillo la inseguridad creciente en la zona metropolitana, pero particularmente y con más notoriedad en Guadalajara, donde dice gobernador su líder moral.
Los más reprobados son Enrique Alfaro en Guadalajara y Pablo Lemus en Zapopan, conforme a lo ya comentado de las encuestas realizadas con el programa Qué has hecho, alcalde, que implementa el organismo Jalisco Cómo Vamos.

Los mal quedados se comprometieron en campaña a reducir los índices de inseguridad, pero lejos de bajar, los crímenes de todo tipo han aumentado en ambos municipios, lo cual podría dar al traste con la aspiración de Alfaro a la gubernatura y de Lemus a la reelección, sobre todo si lleva de contrincantes a Kumamoto o Carlos Lomelí.

Y no es que lo digamos los periodistas que le robamos el sueño a los tapatíos, sino la propia ciudadanía, que a diario enfrenta la inseguridad, porque los guaruras son solamente para los políticos, que niegan el aumento de delitos y culpan a los medios de comunicación “de no ver lo bueno”. Las cifras son escalofriantes.

Nos leemos el lunes.

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