OJO POLÍTICO

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Por: Ramón Frías Frías

•  La diferencia

.- A principios del año pasado, recién estrenados los integrantes del gobierno de Guadalajara, comenzaron a dar bandazos, principalmente en el rubro de seguridad pública con Salvador Caro Cabrera a la cabeza.

El primer embate fue contra los comerciantes, a quienes dizque “ordenaron” en la calle Obregón, la Calzada Independencia y continuaron con “operativos” para la recuperación de espacios públicos, uno de ellos en la zona del Santuario, donde como de todos es sabido, se comercializan medicamentos sin receta, lo cual sucede hasta ahora.

Año y medio después del fallido operativo de Caro Cabrera en la zona del Santuario, nos llega una buena noticia de un operativo real, con resultados. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) confiscó 205 mil 542 piezas de medicamentos irregulares en la zona de referencia.

La dependencia federal se autocalifica en su operativo con resultados “históricos”, en dos días y no en dos meses como sucede con los barrios de Analco y San Juan de Dios, en el operativo de Caro Cabrera.

Como en el operativo de la policía municipal de Guadalajara, tuvieron colaboración de la Procuraduría General de la República (PGR) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

En rueda de prensa, el director ejecutivo de Supervisión y Vigilancia Sanitaria de la Cofepris, David Guzmán Salgado, detalló que en el lugar además fueron asegurados mil 261 litros de alcohol sin desnaturalizar, seis inmuebles y tres montacargas.

Los policías municipales cierran calles, pero no informan si consiguieron órdenes de cateo, como sí lo hizo la Cofepris, con la ejecución de 18 órdenes de cateo, además de 20 visitas del SAT con especialistas en comercio exterior, para embargar cuatro mil 800 medicamentos de procedencia extranjera.

El valor de lo decomisado se aproxima al millón de pesos, conforme a la información de Silvia Saucedo, administradora central de Operaciones Especiales de Comercio del Servicio de Administración Tributaria. Eso en lo que respecta al SAT.

Por lo que corresponde a la Cofepris, el personal de la dependencia realizó 54 visitas de verificación y efectuó la dictaminación de los medicamentos asegurados, producto que fue enviado a la Ciudad de México para su posterior destrucción.

Sin hacer ruido y sin molestias para los vecinos, informa el encargado de Cofepris Jalisco, que se han realizado 156 visitas de verificación y cinco operativos en la zona del Santuario, con la incautación de cien toneladas de medicamentos en los últimos años.

Detalla la dependencia que de las más de 205 mil piezas decomisadas, el 55 por ciento corresponde a muestras médicas; 32 por ciento medicamento caduco; 12.5 por ciento presumiblemente falsos o robados y 1.5 por ciento del sector salud. Se trata según los funcionarios, de antibióticos, expectorantes, antiepilépticos, antidiabéticos y unas cien piezas de Diacepam.

Las dependencias federales, éstas sí con inteligencia y no servicio secreto como la policía de Guadalajara, identificaron a bandas nacionales, relacionadas con el modus operandi, de donde se desprende que las casas hogar son usadas como bodegas improvisadas y en condiciones insalubres, desde donde trasladan el medicamento a través de motocicletas a varias farmacias de dicha colonia. “Esta es la nueva forma de operar en la venta de medicamentos”.

La investigación continúa por parte de las autoridades federales, para propietarios de ocho inmuebles, los establecimientos de venta y 29 laboratorios que no resultarían limpios, dado que puede ser que estén involucrados. Estos son los resultados del operativo realizado por la Cofepris.

En contraste el “operativo” del sheriff Caro Cabrera el año pasado, los resultados fueron la detención de siete personas que portaban medicamentos de uso controlado sin receta médica, ridículo resultado si se toma en cuenta la participación de 250 policías y seis inspectores.

Para realizar las siete detenciones, no bastaron los 250 policías y los seis inspectores, porque hasta pidieron el apoyo de la Fiscalía, Policía Federal y hasta los marines del vecino país del norte.

Todavía con un holgado uniforme que le quedó grande al sheriff, les dijo a los alcoholegas que acudieron al sitio, que “su operativo”, formaba parte de la estrategia ordenada por su sensei Enrique Alfaro, para el reordenamiento del centro histórico de Guadalajara.

Ese fue el intento del comisario para restablecer la paz, orden y la legalidad en los alrededores del Santuario, pero también por la nulidad de resultados, dijo estar sorprendido de que en el lapso de tres horas, no habían atrapado ni siquiera a un vendedor de aspirinas.

La infiltración de los hampones en las filas de la policía municipal, pusieron sobre aviso a los vendedores de medicamento, quienes optaron por irse a cualquier centro de salud, salud, salud, para esperar a que se fueran las hordas de la municipal tapatía.

Ante la ausencia de resultados y las miradas de los elementos de Fiscalía y Federales, Caro Cabrera compuso el discurso y dijo que “su operativo”, era para disuadir a quienes cometen actividades ilícitas y contra los reglamentos.

Para taparle el ojo al macho, hicieron la detención de las siete personas ya referidas, pero con celulares presuntamente robados y otro con un arma blanca; clausuraron un negocio de paquetería, el cual nada que ver con medicamentos y de pasadita un restaurante, donde tampoco había relación con los medicamentos, sino porque en enero no había tramitado su licencia municipal, aunque estaba dentro del plazo para su trámite, pero había que justificar la presencia de tanto policía y el apoyo de los de Fiscalía y federales.

Todavía peor, porque en el reporte oficial de las detenciones, Alejandro González Sevillano, quien rezongó a los policías porque pretendían hacerle revisión sin motivo, fue tenido por agresión y daños al celular de uno de los policías.

Otro que se opuso a la revisión también fue llevado al tambo por los municipales. Enrique Madrigal, quien se resistió a que lo basculearan. Uno más, Óscar Eduardo Rodríguez, hasta ese momento ya con el fuerte sol del mediodía, con dos cajitas de medicamento.

Antonio de Jesús Vázquez, también sin relación al operativo para inhibir la venta de medicamentos. Le había robado 500 pesos al dueño de una tienda de abarrotes de Mariano Bárcenas y San Felipe. Gran diferencia en los operativos, ¿Y así quiere Alfaro seguir en su capricho de sostener al incapaz Salvador Caro al frente de la seguridad?

Nos leemos mañana.

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